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Tenemos la tendencia a unificar en un mismo concepto una piel seca y una deshidratada, afirmación que resulta totalmente errónea. Una piel seca tiene un bajo contenido en lípidos y, por lo general, viene condicionada genéticamente. Una piel deshidratada, en cambio, es una condición que puede afectar puntualmente a cualquier tipo de piel.

¿CUÁL ES TU TIPO DE PIEL?

  • Piel seca: es aquella que presenta un déficit de lípidos necesarios para retener humedad y formar la barrera protectora frente a influencias externas. Normalmente es más sensible debido a la falta de la protección de la grasa.
  • Piel normal-mixta: es aquella que presenta una combinación de características de la piel seca y la piel grasa. Las personas con este tipo de piel presentan en su cutis exceso de grasa en la zona T (frente, nariz y mentón) y falta de hidratación o sequedad en las mejillas.
  • Piel grasa: presenta una elevada producción de seborrea que desencadena, en la mayoría de los casos, la aparición de imperfecciones como pueden ser grandes o espinillas.

¿Cómo saber si tu piel está deshidratada?

¿CÓMO SABER SI TIENES LA PIEL DESHIDRATADA?

Puede ayudarte a saberlo un examen visual: la falta de vitalidad y luminosidad (aspecto opaco), y la presencia de eczemas y pequeñas arrugas indicarán deshidratación. También es útil un examen táctil: la piel se mostrará tensa, por carencia de flexibilidad y plasticidad, así como rugosa, debido al déficit del manto hidrolipídico.

Ten presente que la hidratación es muy importante para la salud de tu piel. Una pérdida de elasticidad supone que la piel se reseca y adelgaza, provocando mayor visibilidad de bolsas y líneas de expresión.

Al mismo tiempo, el efecto de los agentes externos es mayor cuando la piel está deshidratada, ya que la barrera de protección se encuentra alterada. Y ésta tiene tendencia a volverse sensible e irritarse más.

Para mantener la piel hidratada:

  • Mantén una higiene diaria con un limpiador suave sin detergentes.
  • Aplica un sérum de regeneración intensiva.
  • Utiliza una crema hidratante adaptada a tu tipo de piel.
  • Exfolia suavemente el cutis una vez por semana o cada 15 días.
  • Bebe abundante agua y respeta un buen equilibrio nutricional.
  • Protégete del sol.

Al mismo tiempo, procura evitar utilizar jabones agresivos y productos astringentes y lavar la piel con agua muy caliente o muy fría. Tampoco seques la piel al aire libre, la expongas demasiado tiempo al sol, ni te depiles, afeites o exfolies excesivamente las zonas deshidratadas.

Además, para mantener tu piel sana cuentas con el servicio de dermoconsejo. Pregunta por él en tu farmacia y sigue las recomendaciones de tu farmacéutico.

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